
Como en cualquier relación, en las que determinadas configuraciones astrales se van repitiendo -por ejemplo: entre los miembros de una pareja, de una familia-, con las empresas sucede lo mismo. Como las personas, las empresas también tienen su propio mapa astrológico. Todos estos mapas interactúan entre si; se potencian o debilitan en función de ciertas coincidencias que los hacen entrar en resonancia. Ver cómo una misma estructura astral se encuentra en el mapa de la empresa y, por ejemplo, en el de determinados miembros del equipo, puede ayudarnos a entender muchas cosas. Ello explicaría, entre otros asuntos, cómo hay personas cuyo rendimiento y bienestar aumenta o disminuye según la empresa en la que se encuentren.
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